Hola a todos los que leáis este artículo. Ayer en nuestro primer día de clases en Ed. Plástica empezamos un poco a tantear el terreno, a saber de qué iba la cosa y cómo funcionaba la asignatura, así como el material necesario para la misma.
La clase empezó con el TEMA 0, un tema introductorio, que tenía como título o base la pregunta “¿Para qué servían las asignaturas que dábamos en la escuela?” y si verdaderamente tenían un uso real en la vida cotidiana, como por ejemplo las matemáticas. Todos comenzamos a debatir y a dar nuestros diferentes puntos de vista ya que algunos creían que algunas materias eran necesarias y otras no. El profesor con respecto a esto nos iba planteando diferentes cuestiones que nos hacían pensar, por lo menos a mí, si verdaderamente lo que dábamos nos era útil para luego en un futuro aplicarlo y si podíamos prescindir de algunas asignaturas. La mayoría coincidimos en las mismas, pero claro luego surgieron los interrogantes de por qué dar informática si los niños ya tienen el pc desde que nacen, o por qué dar raíces cuadradas cuando no hacemos ni una al día, y el por qué no dar economía algo fundamental por ejemplo para calcular el tipo de interés cuando el banco nos concede un crédito, pienso que sería muchísimo más útil.
A continuación realizamos un ejercicio consistente en dibujar una silla para luego darnos cuenta de que aunque todos tengamos la preconcepción de la idea de silla cada uno la dibujaba de una forma, cosa que demostraba la subjetividad a la hora de evaluar a los diferentes niños, por lo que deducimos que la realidad es relativa y que la realidad de los niños a los que daremos clases será muy distinta a la nuestra, fundamentalmente por la edad. Este aspecto es muy importante a tener en cuenta si aspiramos a ser buenos maestros, ya que no podemos ir juzgando como seres inquisidores lo que desde nuestro punto de vista esté bien o mal. En realidad, no hay nada bien ni mal, sólo hay cosas distintas. No creo que un niño de 6, 7, 8 ó 9 años quiera dibujar “mal” una silla sino que él la pinta tal y como la ve en su mente no tenemos por qué obligar a los niños a que pinten como si ya fuesen unos Velásquez. De lo que tenemos verdaderamente que preocuparnos es de saber explotar las virtudes que tiene cada niño ya que si las explotamos estos niños se sentirán más realizados y en cierto modo útiles. Hoy en día tenemos muchos métodos informáticos que pueden permitirnos el ser muy malos dibujantes con lápiz y papel.
Ya siguiendo con la clase y centrándonos más en la asignatura vimos que estamos inmersos en una sociedad llena de imágenes, en la que prácticamente realizamos nuestras vidas a través de las pantallas, cosa totalmente cierta y que quedó plasmada con los niños japoneses que no quieren salir de su habitación. Vimos como a través de imágenes se nos quiere hacer tener un tipo de conducta u otra. El cómo las diferentes marcas como Kalvin Klein utilizan sus campañas publicitarias para hacernos ver cosas que en ningún momento pasan en la vida real. El hecho de mostrar la foto de un señor en calzoncillos y tocándose su paquete como muestra de su vigorosidad y su sentido dominante; y en contraposición la mujer superdelegada y perfecta en ropa interior puesta a cuatro patas en clara postura provocativa para “pedir guerra”, creándose unos esteriotipos que no sólo vienen de hoy sino de tiempo atrás, sólo que de forma más disimulada como por ejemplo en Mazinguer Z. Por ello, nos interesa educar al ciudadano para que sea reflexivo, autónomo y responsable, consiguiéndolo a través de la libertad. Este punto es muy importante, ya que si nos dejamos llevar por lo que los diferentes estereotipos marquen los niños que serán los adultos del futuro no tendrán poder de decisión y mucho menos de convicción a la hora de realizar cualquier tarea. Nosotros como educadores que seremos de ellos tenemos que hacerles ver que no todo lo que ven o escuchan es cierto, tenemos que enseñarles a que analicen las diferentes situaciones con las que se encuentren y si no están de acuerdo con algo que lo digan y lo debatan. Es así, de esta manera como podremos conseguir seres autónomos que no dependan de ningún estereotipo para ser seres realizados. Si conseguimos que juzguen e investiguen sobre lo que hay detrás de todo lo que mueve a esta sociedad del consumismo y las prisas podremos darnos por satisfechos ya que eso será un gran paso para que luego estos niños rompan con este modelo de sociedad y empiecen a implantar otro basado en la indagación y el buscar el por qué de las cosas.
Por último, y otra de las cosas que más provocaron mi atención fue el hecho de que vimos que los analfabetos de este siglo no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, serán todos aquellos que sean incapaces de redactar algo a través de una imagen, el simple hecho de tener delante de ti una imagen y no saber explicar lo que en ella ocurre por ejemplo. Para no caer en el analfabetismo tendremos que ser capaces de reconstruir narrativas, estudiarlas y ver las cosas que ocultan. Este punto es muy importante, ya que cada vez y ahora al decir esto me doy cuenta de que nuestro mundo está basado en imágenes. Siempre llevamos con nosotros una cámara para plasmar los momentos que queramos algo impensable hace no mucho tiempo y claro, si no somos capaces luego de contar lo que en ella ocurre estaremos perdidos. Por ello, hay que enseñar a los niños a construir este nuevo tipo de narrativa basada en la imagen.
Como conclusión resaltar que mi idea preconcebida de Ed. Plástica no tenía nada que ver con la que se mostró el primer día de clase. La verdad quedé sorprendido con eso de que aquí nadie puede decir que no sabe hacer una cosa o que se le da mal esta otra…porque sinceramente yo era uno de ellos ya que no se me daba especialmente bien la Ed. Plástica, pero claro si hubo maestros que me quitaron las ganas o sencillamente no juzgaban de forma correcta lo que hacía pues he llegado a esta edad pensado en que Plástica era un martirio, una hora por la cual tenía que pasar y ya está. Ahora lo que espero es, no hacer las cosas de rechupete, pero por lo menos intentar que salgan bien de acuerdo con mis posibilidades (que por cierto todavía no las conozco).